El Camino del Agua


Camino del Agua - Paz Interior Felicidad Permanente - Alejandro Quiroga Alsina

Triángulo apuntando hacia abajo, sin líneas:

Símbolo del agua, ligada a la sabiduría, la disolución del yo, la memoria y el fluir. La vida vuelve a su cauce, como el río que regresa al mar. El Oeste es donde cae el sol, es el atardecer, el balance, el regreso.

Este camino está especialmente pensado para quienes tienen 56 años o más, aunque, como en todo el libro, estos límites son flexibles y orientativos. Lo que importa, más que tu edad cronológica, es si te reconocés en las características de esta etapa.

La presencia como legado

Hay un momento en la vida que cuando llega te sorprende. Aparece una mañana cualquiera, cuando te levantás y te das cuenta de que algo fundamental cambió durante la noche. Ya no buscás. La vida deja de sentirse incompleta y empieza a respirarse como una totalidad suficiente. Entendiste que no hay nada que te falte.

Viviste lo que tenías que vivir. Probaste sabores dulces y amargos. Perdiste algunas batallas y ganaste otras. Amaste con intensidad, sufriste con honestidad, renunciaste a lo que no te servía, dudaste cuando era necesario dudar. Y ahora, en este momento, algo en tu interior se aquietó.

La paz que descubriste es una forma nueva de habitar el mundo, una manera de estar que no conocías antes. Es la serenidad de quien llegó a un lugar que no sabía que estaba buscando.

Etapas del Camino del Agua

  1. El cansancio como revelación
    El agotamiento del alma que se vuelve claridad.
  2. El gozo de no deber nada
    La liberación de todas las deudas existenciales, reales o imaginarias.
  3. La disolución del personaje
    El momento en que dejás caer todas las máscaras sin esfuerzo.
  4. La vida como contemplación
    Descubrir que observar es más profundo que actuar sin parar.
  5. La sabiduría silenciosa
    El poder de una presencia que dice todo en silencio.



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