Críticas de lectores
A continuación las críticas de los dos primeros lectores del libro completo. ¡Muchas gracias a ambos!
Si también leíste el libro y querés aportar tu punto de vista, podés comunicarte con Alejandro mediante la página de contacto. ¡Gracias!
Testimonio
“Se me confunde la fuente: si viene del libro o de nuestras charlas. Y creo que eso es lo mejor que puedo decir.”
Paz Interior, Felicidad Permanente me resultó un excelente bufete: hay mucho para servirse, y cada lector tomará lo que necesite.
El tono es directo, sencillo, abierto, confiado, sin pretensiones: si te gusta, bien; si no, dejalo. Y eso se agradece.
Lo que atraviesa todo el libro no es una intención de enseñar, sino de contar una experiencia vivida. Y eso se siente. Las referencias a otros autores aparecen integradas de ese modo: como cosas que al autor le resonaron, que masticó, comprendió y luego compartió.
El libro toca distintos aspectos —la reflexión personal, el silencio, el acompañamiento, lo cotidiano, incluso temas prácticos— siempre desde una guía central muy clara, expresada ya en el título.
¿Me dejó enseñanzas? Muchas.
¿Me hizo reflexionar? Sin duda.
¿Lo recomendé? Espontáneamente, a personas que sé que van a disfrutarlo.
De hecho, compré un ejemplar para cada una.
Que te cuenten una experiencia de una manera tan real, tan creíble, incluso con pasajes muy francos y crudos, me parece un gran valor.
¿Vale la pena leerlo? Sí, absolutamente.
¿Lo leería de nuevo? Sí, absolutamente.
Y es muy probable que lo haga, volviendo a mis marcas y anotaciones al margen.
— Máic
Testimonio
“Leí el libro con lápiz en mano. Volví atrás, marqué, discutí con algunas frases… y eso fue parte de lo que más disfruté.”
Paz Interior, Felicidad Permanente es un libro que no se deja leer de corrido sin detenerse. Invita a volver sobre lo leído, a marcar, a repensar. En mi caso, fui y vine entre capítulos y anexos, siguiendo las resonancias que iban apareciendo.
La lectura es amena y dinámica, pero no liviana. Hay afirmaciones que interpelan, otras que incomodan un poco, y eso me pareció valioso. No se trata de convencer al lector, sino de compartir una experiencia vivida, contada con honestidad, incluso cuando esa honestidad puede sonar cruda o demasiado directa.
A medida que avancé, fui entendiendo mejor la posición del autor: algunas afirmaciones son deliberadamente categóricas, no como promesa, sino como testimonio. Eso se vuelve claro cuando el propio texto se observa a sí mismo, se relativiza y se explica. Ese gesto de autoobservación me resultó especialmente honesto.
Marqué muchas frases. Seguramente, si lo vuelvo a leer dentro de un tiempo, marcaré otras distintas. Me da la sensación de que es un libro que acompaña momentos, y que se deja releer desde lugares nuevos.
En definitiva, disfruté leerlo con detenimiento, dialogando con él. Y confirmé algo al terminar: no es un libro para consumir rápido, sino para caminarlo de a poco, sin urgencia.
— Javier
Un punto de vista no convencional
Alejandro pidió a tres IA —Claude, Gemini y ChatGPT— que hicieran una crítica literaria profesional sobre el libro. La encontrarás, si te interesa, en la siguiente página.